Desde la revista La Serranía deberíamos dar más a menudo las gracias por la generosidad de mucha gente que gira alrededor de ella; de hecho, hemos tenido con nuestro último número como una especie de globo lleno de oxígeno de regalo. Son muchas las personas que nos han felicitado por el monográfico dedicado al Parque Natural, y también dar las gracias, nosotros, a toda esa gente que hace suya esta publicación permitiéndose el hacer sugerencias y propuestas en función de las necesidades que van surgiendo en la comarca.
Poco a poco vamos pudiendo intercalar algunos cambios para seguir el ritmo de la evolución, para poder hacernos más extensibles (sin perder nuestra referencia rural) y poder llevar a más personas nuestra realidad. De nuevo vamos retomando el ritmo y ya está aquí otra vez el artículo de flamenco de nuestro amigo Francis de Gaucín, la sección de astronomía que tanto nos hace deleitar de la mano de Antonio R. Acedo, la ruta de Rafa Flores que en esta ocasión cuenta también con la participación de Carlos Guerrero, la actualidad medioambiental recopilada por Alejandro Moreno… Pedro Aguayo vuelve a participar con dos artículos: uno dedicado a Antonio Díaz Morant y otro al Patrimonio de la Serranía. Pedro J. Núñez nos trae una misteriosa leyenda desarrollada en la zona de Salitre. Sobre Arriate recuperamos un texto publicado en 1981 en Ronda y la Serranía. Vicente Téllez nos aclara algunas cuestiones sobre el Patrimonio de Atajate y en Benadalid pasamos por la Venta Aguayar para degustar las manitas de cerdo. Juan Calvente nos habla sobre los 10 años del Grupo de Trabajo Valle del Genal. Y en esta ocasión presentamos dos nuevos libros: uno de nuestro amigo y colaborador Manuel Becerra Parra sobre las Ordenanzas de Benaoján y otro de fotografías antiguas de Jimera de Líbar, recopiladas por José Carrasco Barranco. En Benarrabá hablamos de la Escuela Taller del Bajo Genal. En Cartajima, Francisco Alarcón nos hace reflexionar sobre el desarrollo sostenible. En Cortes conoceremos a las Perfumistas. También conoceremos un poco más sobre Faraján. En Gaucín, nuestro amigo Horton nos informa de uno de los proyectos de Parques Eólicos que sigue amenazando a nuestra Serranía. En Genalguacil conoceremos su asociación de mujeres y en Igualeja, Eulogio Rodríguez Becerra nos trasladará hasta el siglo XIX para describirnos el pueblo en aquella época. Daniel del Río nos hace reflexionar seriamente sobre la pérdida de las señas de identidad de nuestros pueblos y Juan Terroba nos trae una segunda parte de su artículo sobre el Pinsapar. En Pujerra hablaremos sobre la comercialización de la castaña. Y contaremos también con un interesante artículo de Juan Luis Muñoz sobre la Ganadería Ecológica en la Serranía de Ronda. Todo esto envuelto en un nuevo diseño que ojalá sea del gusto de todos nuestros lectores. No ha sido fácil conseguir que la revista saliera a todo color. Era nuestro sueño desde el principio, pero hasta ahora no teníamos medios económicos que nos lo permitiera. Ojalá consigamos el apoyo necesario para mantenerla siempre así.
Dicen los medios de comunicación que estamos viviendo en un ambiente prebélico. Pero la verdad es que un ambiente prebélico lo estamos viviendo desde que 800 millones de personas pasan hambre en este planeta cuando existen graneros rebosantes que pueden saciar el hambre y no lo hacen. O desde que se está haciendo valer el derecho de patente de los medicamentos contra el SIDA para no suministrarlos a los enfermos, y se justifica por la necesidad de ingresos para seguir la investigación farmacéutica; cuando eso ocurre y se sabe, y no se fuerza a los emperadores de la farmacopea a cambiar de rumbo, eso, también es terrorismo…
Sólo si los que habitamos este mundo seguimos trabajando por construir una paz profunda y verdadera, universal, sin víctimas de la injusticia, una paz enraizada en el corazón de todos los seres humanos, si nos hacemos dueños de nuestra historia, podemos parar la catástrofe en la que nos sentimos ya instalados, y cambiar el rumbo del mundo.
Y es que la guerra también nos preocupa en nuestra comarca, y no es una cuestión política, sino humana.