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1843: Atajate y un médico con buena letra a favor de la provincia de Ronda

Es bien conocida la iniciativa que la corporación municipal de la ciudad de Ronda tuvo en más de una ocasión durante el siglo XIX para lograr que se creara una provincia de la que dicha ciudad habría sido capital, como puede comprobarse en el artículo publicado por Francisco Ruiz Cañestro, Proyectos de constitución de la provincia de Ronda, en JABEGA 56 (Pag. 48-55), Málaga 1987, donde se deja constancia de que los pueblos de la comarca secundaron esas iniciativas con apoyo expreso de las respectivas corporaciones locales.

El objeto de este artículo es el de dar a conocer a nuestro público que hemos tenido recientemente ocasión de constatar el hecho en un documento que obra en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Ronda, remitido por el Ayuntamiento de Atajate en el año de 1.843, cuando se produjo por primera vez dicha iniciativa, y presentar una trascripción del citado texto, para luego hablar del señor que lo escribió y que, hasta hace poco, era para nosotros totalmente desconocido. El escrito reza así:

Yo, el infrascripto Secretario del Ayuntamiento constitucional de esta villa de Atajate, certifico en el modo, y forma que por derecho me es permitido, que en el Libro Capitular de la misma del presente año, se halla una acta que, a la letra copiada, es como sigue

En la villa de Atajate en catorce de Junio de mil ochocientos y cuarenta y tres reunidos en las casas que sirven de Capitulares los Sres. que componen el Ayuntamiento constitucional de la misma, que al final suscriben bajo la presidencia de su único Alcalde, el Sr. D. Francisco Téllez, se hizo presente la proposición de los caballeros Síndicos de la ciudad de Ronda, presentada a su Ilustre Ayuntamiento, por el cual ha sido acogida con el mayor agrado, y acordado por unanimidad tenga entero cumplimiento, cuanto en ella se propone, y medidas dictadas para su ejecución, e inteligensiados en todas sus partes esta corporación municipal y conociendo las verídicas razones en que se funda dicha proposición, y conceptuándola de Justicia y de conveniencia nacional, unánimes y conformes dijeron: se adherían y adhirieron al pensamiento tan útil para todos, de que el expresado Ilustre Ayuntamiento solicite del Gobierno la erección en Provincia de la ciudad de Ronda; y en el caso de no conseguirse, mejore a lo menos la triste situación de esta ciudad, y su Serranía agregándola a otra provincia: sacándose testimonio de esta acta por el presente Secretario, para su remicion al Sr. Presidente del mencionado Ilustre Ayuntamiento: así lo acordaron, firmarán y señalarán sus mrds. como acostumbran, de que yo el Secretario certifico: Señal del Sr. Alcalde Presidente D. Francisco Téllez, está señalado; el Regidor 1º. Francisco González; el Regidor 2º José Antonio Carrasco, el Síndico Juan Franco; José Martínez, Secretario.

La presente acta concuerda con su original citado, que obra en este Archivo de mi cargo y para que obre sus efectos, en cumplimiento de lo mandado, pongo la presente, que firmo y señalará el Sr. Alcalde, en esta villa de Atajate a catorce de Junio de mil ochocientos y cuarenta y tres: Señal del Sr. Alcalde, D. Francisco Téllez. Secretario, Francisco Martínez.

Al margen de la información que proporciona sobre el particular proyecto de creación de la nueva provincia de Ronda, a los naturales de Atajate es de suponer que les interese saber algo sobre la época y la gente que hay detrás de ese escrito.

Aparecen nombres y apellidos que a todos los de Atajate nos suenan y afectan como propios: los Carrasco, los Franco, los González o los Téllez, como en otros documentos que hemos podido ver aún más antiguos, abundan los Bernal, los Del Río, los Gil, los Reguera, los Rubiales y los Sánchez, pero el de José Martínez, que firma como autor del escrito, nos resulta ajeno por completo a primera vista.

Para empezar, les sorprendería a todos mis paisanos la belleza y elegancia de la escritura de ese secretario, sobre todo si además se enteran de que era médico y estuvo prestando sus servicios en el pueblo durante muchos años, donde se instaló para vivir. Y luego, como ocurrió al que esto escribe, querrán saber quién era ese señor. Según hemos podido averiguar, era natural de Granada y su nombre completo fue José Martínez Marín. Seguramente creció y estudió en la ciudad donde nació y, en torno a 1820, en tiempos en que no había coches, ni trenes, sino como mucho alguna diligencia, llegó a Ronda y luego, a lomos de caballería o a pie, un buen día aparecería por el Barrancón para ver por vez primera Atajate. El pueblo tendría entonces unos 500 habitantes y, aunque estaría recuperándose del trauma de la guerra contra los franceses, viviría por entonces todavía ilusionado con su independencia municipal, conseguida en 1814 por designio de Fernando VII. Poco tiempo después de su llegada al pueblo, este joven médico, sin que podamos determinar con precisión la fecha, se casó con una atajateña llamada Ana Franco, con quien, es de suponer, pasó aquí el resto de su vida.

En esos años Atajate comenzó las obras de la nueva iglesia, que ha quedado como vestigio de la época más próspera que este pueblo ha tenido en toda su historia. A partir de esos años creció la población como nunca, hasta acercarse a los 900 habitantes en la década de 1840, aprovechando el auge del viñedo y desarrollando la única industria que en Atajate ha habido, las destilerías de aguardiente. Todavía son visibles los estanques de los alambiques, 24 había en el pueblo; y las ruinas de los lagares rurales, más de 30 en el término.

Y Don José Martínez Marín seguramente en algún momento decidió que se quedaba a vivir aquí para siempre con su esposa. Y si no fue así, al menos dos hijos suyos nacieron y vivieron aquí hasta el fin de sus días y han dejado descendencia, aunque el apellido Martínez se haya ido luego perdiendo. En el año 1826 vino al mundo un hijo de este matrimonio que se llamó Ramón Martínez Franco, y en fechas no muy distantes de ese año, antes o después, nacería también una hija que se llamó Bárbara. Esa información la hemos podido obtener gracias al registro de nacimientos del Juzgado de Atajate, en el que no hay nada anterior a 1871, pero de los nacidos a partir de entonces se da detalle de padres y abuelos. Y es por eso por lo que estamos en condiciones de afirmar que todavía quedan en Atajate muchos descendientes de ese señor médico de Granada: los nietos que le nacieron de Ramón se llamaron José, Cecilia, Ana y Francisco Jesús Martínez Téllez y los que le nacieron de Bárbara, se llamaron Ana y Pedro Román Martínez; de los primeros hubo descendientes en Atajate y luego se marcharon a Pruna y Morón de la Frontera; los segundos permanecieron aquí más tiempo, luego se marcharon en gran parte a la Línea de la Concepción, y más tarde a Gibraltar, a la Argentina,… y por último a Barcelona: eran el abuelo y los hermanos del abuelo de Pepa Neto y José Neto, de Pepita la de don Bernardo, y de la madre y los muy numerosos tíos de María Cortés Román y su hermana Concepción.

Si don José Martínez y Doña Ana Franco tuvieron más hijos, si se marcharon de aquí o alguno de ellos estudió, como su padre, será poco probable que podamos averiguarlo, puesto que de los años en que nacieron y crecieron no ha quedado documentación en nuestro archivo municipal, y de sus posibles descendientes no hay razón para que quede constancia aquí, si ellos se hubieran marchado antes de 1871.

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