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La solidaridad del Colegio Almazara

En el número 25 de la revista La Serranía informamos sobre una actividad de solidaridad que venimos realizando en el Colegio Almazara de Jubrique y Genalguacil. Queremos aprovechar la oportunidad que nos brinda la redacción de esta revista para seguir informando sobre la marcha de la misma, y sobre los nuevos caminos que se han ido estableciendo en este tiempo.

El primer cambio se refiere a que en el referido artículo hablábamos de Carlos y su apadrinamiento por parte del colegio. Pero desde el mes de mayo se ha conseguido dar un paso muy importante, consiguiéndose un “hermanamiento” entre ambas escuelas. Es decir, ahora no se trata de Carlos, sino que ya somos dos escuelas que vamos a trabajar en un mismo sentido, intentando conseguir objetivos comunes, y sobre todo conocernos lo máximo posible, a pesar de las grandes distancias que nos separan. Esto implica un mayor trabajo por parte de todos, tanto del claustro de profesores, como de los demás miembros de la comunidad escolar, y sobre todo ha requerido el cambio de la filosofía de trabajo con nuestros alumnos. Hemos tratado de hacer entender a los niños que ya no es sólo Carlitos, sino que tenemos a “muchos amigos” en Nicaragua a los que podemos ayudar de distintas formas. Este cambio en el enfoque de nuestra relación ha conllevado en primer lugar una inyección de energía para seguir trabajando, tanto para los profesores como para los niños, que ya poco a poco van comprendiendo que se trata de una actividad global que no sólo se centraba en hacerle unos dibujos a Carlos, o la entrega de un euro al trimestre. A partir de ver las fotografías que nos han enviado para mostrarnos la compra de los distintos materiales con el dinero que les hemos enviado, se van dando cuenta de que nuestro pequeño esfuerzo tiene una gran recompensa en “nuestros amigos”, en su escuela y en sus vidas. La última iniciativa se encaminó a realizar un concurso de dibujo paralelo con ocasión de la Navidad, de modo que enviamos allí el dibujo ganador de Jubrique-Genalguacil, y nosotros recibimos su dibujo. Con este dibujo realizamos la tarjeta de felicitación navideña que todos los años solemos enviar a los padres y a distintas instituciones.

Cómo podéis ver, estamos realizando muchos cambios en estos últimos siete meses, que creemos sirven para engrandecer y enriquecernos a nosotros como personas, y a los niños en la educación que les brindamos cada día. Y es que no podemos olvidar que la EDUCACIÓN no se imparte en las clases de Lengua o Matemáticas, sino con todas nuestras actuaciones y sobre todo con actividades de este tipo donde fomentamos una serie de valores fundamentales que no podemos olvidar, como la solidaridad, el respeto mutuo o la cooperación.

De todos modos, hay un aspecto que no ha cambiado a lo largo de este tiempo, y es la ilusión, el cariño y el afecto que ponen todos los niños y maestros en todas y cada una de las actividades que realizamos. Y es que cuando recibimos noticias de Nicaragua en el colegio, prácticamente se “monta una fiesta” donde todos queremos saber cómo están nuestros amigos. Sigue habiendo una cosa que aquí nunca podremos reflejar, y es la ilusión y la alegría que todos los niños ponen en todas las actividades que les vamos planteando. Esto es lo que nos da más fuerzas y energías para seguir trabajando.

Para terminar, nos gustaría animar a todos aquellos colegios que se quieran unir a iniciativas de este tipo a ponerse en contacto con nosotros, así como a todas aquellas personas que quieran conocer más de cerca el trabajo que estamos realizando. En este sentido cabe decir que a finales del curso pasado tuvimos una llamada del Colegio Cervantes de Ronda que había leído el artículo antes referido y que estaba muy interesado en seguir nuestros pasos, y en apadrinar ellos también a un niño. Estamos muy contentos de poder contar con ellos, y así seguir entre todos haciendo este trabajo tan bonito y gratificante.

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