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XLII Festival de Cante Grande de Ronda. Una gran velada de flamenco clásico

Lugar, fecha y hora: Murallas del Carmen, sábado 21 de agosto, 22.00 horas. Aforo: Lleno. Al cante: José Mercé, Curro Lucena, Rubito Hijo, Antonio Porcuna “El Veneno”. Al toque: Moraíto Chico, Ángel Mata, Patrocinio Hijo, Manolito Herrera. Guitarra de concierto: Francisco Gómez Moncayo. Al baile: Junko Hagiwara “La Junko”

El Festival de Cante Grande lo organiza la Peña Flamenca de Ronda –resultado de la unión de las antiguas Peñas Flamencas “Tobalo de Ronda” y “Fernanda y Bernarda de Utrera”-, con el patrocinio del Ayuntamiento y la colaboración de Unicaja. Como festival flamenco, en sentido estricto, es el más antiguo de Málaga y uno de los de más solera de Andalucía. El espacio y el tiempo definen este evento que es lugar de encuentro de aficionados llegados de todas partes, por la calidad artística y la seriedad de la organización. Con más de cuarenta años desde su fundación, se viene celebrando de manera ininterrumpida en ubicaciones distintas de la Ronda más añeja, incluida su famosa plaza de toros o las viejas Murallas del Carmen, un espacio recoleto y lleno de encanto que se quedó pequeño ante la masiva asistencia de un público que presenció emocionado las distintas propuestas que ofrecieron los artistas.

Si bien sus carteles fueron largos, en la actualidad impera la cordura y éstos no suelen pasar de un número razonable de artistas entre los que hay que contar a los ganadores del concurso “Aniya la Gitana”. Asimismo, también han variado los gustos estéticos, pues si casi siempre se ha fijado más en Jerez y en Sevilla para componer sus carteles con cantaores de expresión gitana, en los últimos años también se les da sitio a otras formas cantaoras. En esta edición, un equilibrado cartel ha reunido cuatro voces dispares que aúnan fama, sabiduría, fuerza y tesón cuales son las de José Mercé, Curro Lucena, Rubito Hijo y Antonio Porcuna “El Veneno”, ganador del último concurso “Aniya la Gitana”. Y junto a ellos, la guitarra de concierto de Francisco Gómez Moncayo que se alzó con el primer premio de guitarra en el mencionado concurso. Así le ocurría a la japonesa Junko Hagiwara “La Junko”, que causó una muy grata impresión cuando obtuvo el primer premio de baile.

El primero en subir al escenario fue el jovencísimo Francisco Gómez Moncayo, que venía de triunfar en La Unión, para interpretar dos piezas clásicas –zapateado y bulerías-, pero hechas con una técnica bien aprendida y espectacular que dejó boquiabiertos a los aficionados y llenó de ecos gastoreños los viejos rincones de la Ronda más flamenca, ciudad en la que tanto aprecio se tiene a esa manera de entender el arte flamenco. El joven de diecisiete años, siendo ya un guitarrista con personalidad, tiene ante sí un futuro lleno de éxitos, si la suerte lo acompaña y él sigue aplicándose en el estudio de la guitarra como hasta ahora lo hace, según me comentaba el abuelo, Paco del Gastor, presente en la gala.

Con la guitarra de Manolito Herrera, Antonio Porcuna “El Veneno” -cantaor de Adamuz (Córdoba), cuna de El Niño del Museo- se empleó con seriedad y profesionalidad hasta conseguir el beneplácito del respetable, que respondió a su entrega con encendidos elogios y un explícito respeto, sobre todo en los cantes por soleá y granaínas sin quitar mérito a la malagueña estilo La Trini adornada con un fandango de Juan Breva, las alegrías y los fandangos finales. Merece otra suerte es cantaor, Lámpara Minera y doblemente laureado en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

Manuel González, “Rubito de Pará Hijo”, otra Lámpara Minera, salió en compañía de la guitarra de Antonio Patrocinio Hijo –cómo ha evolucionado el guitarrista cordobés- para dejar sus señas de identidad que no son otras que la fuerza de su voz y el respeto a las formas canónicas del cante flamenco: el polo, tangos, seguiriyas, bulerías y distintos estilos de Huelva, que enlazaba con un estribillo innecesario, lograron conectar con el público que mostró su satisfacción poniéndose de pie mientras aplaudía con fuerza.

El veterano Francisco de Paula Luna Navarro, “Curro Lucena”, de la mano del guitarrista cordobés Ángel Mata, reivindicó el cante de los viejos maestros encarando con sabiduría las malagueñas al estilo del Maestro Ojana y Diego el Perote, que remató con un fandango de Cayetano Muriel. Luego se fue a Córdoba para rendir homenaje a las alegrías de la tierra. Después recordó a Caracol con una zambra y se despidió dejando en el aire unos “fandangos a mi manera”. Es muy querido Curro Lucena en Ronda, donde vive desde hace muchos años, y así se lo demostró el respetable.

Junko Hagiwara “La Junko” es nacida en Ibaraki (Japón) pero vive en Sevilla desde 2002, donde ha aprendido con José Galván, El Torombo, Milagros Mengíbar y Carmen Ledesma, entre otros. Es una profesional del baile por cuanto ha actuado en multitud de lugares y peñas flamencas a la par que ha participado con éxito en no pocos concursos. Bailó bien y con ganas por soleá y alegrías, arropada con el cante y las palmas de Miguel “El Picúo” y Moi de Morón, y la guitarra de Miguel Pérez, demostrando así la justicia del premio obtenido en el concurso “Aniya la Gitana”, razón por la cual estaba en el Festival de Cante Grande.

Casi una hora estuvieron José Mercé y Moraíto sobre el escenario, tiempo suficiente para dejar a las claras lo que ya sabemos y que él muchas veces se empeña en negar, que estamos ante uno de los grandes cantaores actuales. Quizá sea uno de los últimos eslabones del resplandeciente cordón de oro que ha ido uniendo generaciones de artistas a lo largo de la historia cantaora de Jerez. Pero tal vez sea también el primero en atreverse a dar el gran paso de la renovación jonda, en ese Jerez ancestral y tan suyo, tan introvertido y tan hacia adentro, siempre mirando hacia atrás, siempre recordando, instalado siempre en una perpetua nostalgia, que la más de las veces cierra más que abre puertas a lo por venir. Probablemente sea así -y aquí dejo un resquicio para la duda subjetiva-; pero, con toda seguridad -y ahora si que no me cabe duda alguna- es uno de los cantaores más grandes que nos ha regalado Jerez desde su cuna inagotable e imperecedera.

Hablo de grandeza cantaora y estoy hablando de fiereza humana, desgarro interior y rito; del natural toque primitivo que imprime a su cante por seguiriyas; del airoso ritmo y el exacto compás por bulerías; de la dramática dulzura de sus malagueñas, del dorado y jugoso vino que sale de su garganta; de su sabor agridulce cantando por soleá… Y, además, unas magníficas alegrías y unos fandangos de regalo. Los temitas de sus últimos discos, que pertenecen al flamenco contemporáneo, nadie los pidió y los dejó para otro día. Un gesto que Ronda le agradeció en una gran noche de flamenco clásico.

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Fuente: http://perso.wanadoo.es/pacovargas69/main.htm
Publicado por cortesía de Paco Vargas, su autor.
Ático Izquierda. Redvista independiente de flamenco
Fundador: Paco Vargas. Año IV. Agosto de 2010

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